miércoles, 4 de marzo de 2015

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¿Por qué mi hijo no come?... respuestas sensoriales a este problema

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“La alimentación” aporta el equilibrio nutricional a nuestros niños, por ello muchos padres se preocupan en proveer la cantidad, variedad y calidad que merece. Además, en nuestra cultura esta actividad nos solicita interactuar y compartir, ya sea en nuestro espacio familiar u otros lugares; entonces este proceso, también contribuye a que el niño registre experiencias sociales y emocionales; y así le permita participar de una variedad de ocupaciones.
Con ello, suponemos que esta actividad cotidiana y el acto de comer debe desarrollarse de forma placentera y no supone mayor complejidad y esfuerzo en el proceso. Pero que sucede cuando esta actividad que consideramos simple ocasiona una gran batalla y caos en las familias de los niños que no aceptan tan fácilmente algunos alimentos. Es válido pensar en un problema de conducta, que es parte de una etapa de inapetencia del niño y que pasará pronto, pero muchas veces el tiempo transcurre y el comportamiento del niño no mejora y se vuelve más difícil lidiar con la tarea de hacerlos comer.  

Entonces podemos escuchar de algunos padres los siguientes comentarios:
“Mi hijo es selectivo o sólo como 4 o 5 alimentos”, “rechaza las comidas que presentan grumos”, “sólo come la comida que está en la temperatura que le gusta”, “rechaza la comida por su olor”, “le dan arcadas”, “no le gustan las frutas ni las verduras”, “ es difícil que acepte alimentos nuevos”, “no acepta que se mezclen los alimentos”,  “a pesar que camuflo las verduras en la comida él lo detecta”, “prefiere las comidas crujientes”, “¿Cómo rechaza los alimentos y si puede llevarse a la boca objetos no comestibles?”

Muchos de estos síntomas nos pueden indicar un problema sensorial que es llamado defensividad o hipersensibilidad oral. Según, Wilbarger (1991): “La defensividad oral” es evitar ciertas texturas de alimentos o la irritación  con actividades en las que se usa la boca. Los patrones de evitación son únicos para cada individuo. Es un modo de hiperrespuesta a los estímulos  táctiles, pero eventualmente  puede involucrar a los sentidos del gusto y/u olfato. Es uno de los síntomas más precoces que podemos encontrar como evidencia de déficit de procesamiento sensorial.

En general, el déficit de procesamiento sensorial que involucre el área tactil puede generar otros síntomas en el niño que acompañarán las dificultades en la alimentación. Los síntomas más frecuentes pueden ser:
  • Evitan ensuciarse las manos y la boca cuando comen.
  • Incomodidad para lavarse la cara y los dientes.
  • Las actividades de higiene como bañarse, peinarse, cortarse las uñas puede ser difícil.
  • Evitan dar besos o ser besados, ponen la cara o la cabeza.
  • Les desagrada jugar con pintura, goma, plastilina, etc.
  • Rechazan usar ciertas prendas y/ o vestirse.
  • La visita al dentista es imposible o caótica.
¿Qué podemos hacer?, algunas ideas que nos pueden ayudar:
La hora de la comida tiene que ser entretenida.
Nunca presione al niño a comer.
Establezca una rutina y lugar para los alimentos.
Preséntele la comida y permítale que lo tolere visualmente; si se anima lo pruebe y que coma pedazos cada vez mayores en la medida que es tolerado.
Actividades como chupar, morder, masticar y lamer son actividades organizadoras y mejoran el control oral motor.
Proveerle actividades de soplado con silbatos, flautas, armónicas y burbujas.
Se sugiere estimular la succión a través de la toma de líquidos más viscosos usando sorbetes o pajitas largas. Pueden ser jugos de frutas, yogurt líquido, etc.
Darle de comer antes un hielo para chupar, un helado o una bebida helada. El hielo disminuye el registro de la boca por unos minutos.
Mezclar texturas/sabores nuevos con los familiares.
Sea paciente.


Ahora, conocemos que la sensorialidad interviene en la alimentación, que no es un acto consciente y que es una ocupación fundamental en el niño. Será importante que frente a los síntomas mencionados, los padres exploren y valoren junto a un especialista la necesidad de un apoyo terapéutico. Instalar un programa y estrategias de modalidad sensorial facilitarán de forma progresiva ampliar el repertorio alimenticio del niño y que disfrute de la actividad de alimentarse.


Fuente:
www.salude.es/documentos/Dieta%20sensorial%20para%20padres.pdf
sensorysmarts.com/spanish-handout.html

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