lunes, 23 de mayo de 2016

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Mi hijo ingresó al colegio y ahora.... ¿qué sigue?

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Una de las decisiones más importantes de un padre es la elección del colegio al que va a asistir nuestro hijo. Volcamos nuestros deseo y expectativas en lo que queremos respecto al nivel académico, al nivel de idiomas, al nivel social, y la calidad humana que queremos que alcance nuestro pequeño, en su crecimiento personal, durante los 12 años aproximados en los que estará dentro del colegio. Muchas veces un primer indicador para la elección del colegio es la simpatía que tenemos hacia cierto estilo educativo, o buscamos que entre al colegio al que siempre quisimos asistir nosotros. Sin embargo, es importante enfocarnos en las características propias de nuestros hijos y analizar qué sistema educativo se acomodará a las necesidades de nuestros pequeños, y en cuál colegio nuestro hijo se sentirá cómodo y podrá mostrar todo su potencial, pese a que muchas veces el colegio adecuado se aleje en cierta medida de lo que nosotros buscábamos o pensábamos que era mejor para él.
Nos reunimos con el director (a); luego de unos días nos informan que nuestro pequeño ha sido admitido en el colegio; se nos vienen una serie de inquietudes y dudas a la mente como ¿qué sigue? ¿Cómo puedo hacer para que le guste el colegio? ¿le aviso que entró al colegio o solo llevo?. Estas y otras preguntas son aspectos importantes que es necesario pensar y abordar, pero finalmente la pregunta es ¿cómo hacer para que mi hijo pueda adaptarse a la dinámica del colegio?
Como se sabe en la actualidad no se evalúa a un niño pequeño para permitir o no su ingreso a la escuela, sin embargo, sí es importante conocer cómo es que se encuentra en términos de habilidades y a nivel interno para poder ayudarlo y orientar a las familias en pro del bienestar de nuestro hijo. Dado esto, algunos colegios han optado como medida, una vez que el niño ya ha ingresado al colegio, realizar una "clase modelo", donde pueda analizarse cómo es que está llegando el niño antes de empezar clases, cómo podemos ayudarlo y si el sistema propiciará la potenciación de sus capacidades o no lo beneficiará, teniendo finalmente los padres la oportunidad de conocer cómo es que se encuentra su pequeño y poder tomar una decisión con la retroalimentación que se dé luego. Así, es necesario considerar este tipo de experiencias como una oportunidad real para poder conocer desde otra perspectiva a nuestro hijo, y es una oportunidad para que el pequeño pueda ir conociendo el lugar donde estudiará y la dinámica a la que se tendrá que ir adaptando a lo largo de su vida escolar.
Ahora, respondiendo específicamente al último punto, es necesario que nuestro pequeño conozca el colegio al que asistirá. Así, es recomendable que podamos acompañar al niño a algunas visitas a las instalaciones en las que estudiará, con el fin de que este espacio sea considerado familiar y conocido para él. Otro aspecto que puede ayudar, es que el niño pueda conocer previamente a la profesora que le enseñará, esto permitirá que el pequeño pueda acudir de una forma segura a esta persona cuando lo necesite.
Una vez que empiezan las clases... ¿Qué hacer? Es recomendable que mínimo uno de los padres pueda acompañar al niño al ingreso al colegio y pueda recogerlo. Así, tanto la entrada como la salida del pequeño tienen que darse de forma puntual. El niño tiene que saber que lo dejarán en el salón, que se quedará algunas horas y que luego lo recogerás. Dado esto, es necesario que el padre se despida del niño una vez que lo deja y que no "desaparezca" cuando el pequeño esté distraído. Al respecto, una cosa es llorar algunos minutos por la tristeza de que papá o mamá se van y que lo van a extrañar (llanto esperable), y otra cosa es llorar por angustia, por no saber qué fue lo que sucedió y si van a volver por él o no (llanto difícil de ser calmado, genera desconfianza e inseguridad, por lo que probablemente no querrá volver en días posteriores y pondrá excusas). Si es difícil sostener que alguno de los padres pueda llevarlo o recogerlo, buscar que una figura familiar y de entera confianza lo haga.
Otro aspecto que puede ayudar, es que se realice un horario con el pequeño, donde pueda estar especificado, claramente las actividades que tiene que realizar en el día (incluido el colegio) Así, una rutina clara genera orden y estructura, aspectos sumamente relevantes en la vida de toda persona. Para hacerlo, es necesario que tanto el adulto como el pequeño puedan sentarse y elaborarlo, el padre escribirá los aspectos formales y el niño podrá realizar algún dibujo alusivo, esto con el fin de que pueda apropiarse de lo que está indicado en el horario y no sea simplemente una anotación externa. Es recomendable que el horario sea colocado en un lugar visible y donde pase la mayor parte del tiempo, de manera que se pueda acudir a él cada vez que sea necesario y así organizar al niño.
Un tercer aspecto es incluir al niño en la elaboración de la lonchera, que nos acompañe a comprar lo que irá dentro de ella y que él lo sepa. Asimismo, es importante que participe en el orden y cuidado de su mochila, donde él la lleve. Estos puntos ayudarán al niño a que se vaya generando en él un sentido de responsabilidad.
Un último aspecto que se podría considerar es el de incluir a otros niños y padres en actividades familiares los fines de semana, donde se puedan encontrar en el parque y realizar juego y diferentes dinámicas. También se pueden invitar a los niños a casa en compañía de mamá o papá, para que interactúe con nuestro hijo y nosotros también conocer a los padres y compañeros de nuestros hijos.
Finalmente es importante considerar que cada niño tiene su propio proceso de adaptación y que es importante en este con calma y seguridad, logrando también diferenciar cuándo es que la situación implica angustia o mucho temor, de manera que se pueda pedir ayuda o se amerite una intervención especializada para nuestro pequeños, así como orientación para nosotros como papás.


Lic. Carla Muscari Ognio

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